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Nos acercamos ahora a una pequeña capilla conocida como Capilla de San Severo.
Lo que nos lleva hasta este pequeño oratorio es la existencia, en su interior, de la única obra de Rafael que queda Perugia: se trata del fresco Trinidad y santos benedictinos y camaldulenses.
Rafael Sanzio pintó entre 1505 y 1508 la Santíssima Trinidad, rodeada de ángeles y querubines, así como de santos de las órdenes camaldulense y benedictina. Sin embargo, Rafael se marchó a Roma sin terminar la obra, por lo que fue Il Perugino quien terminó el fresco, pintando el conjunto de santos que queda en la línea superior.
El ingreso a la Capilla de San Severo es de pago.
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