En cinco minutos llegamos a Porta Soprana, una de las pocas puertas de la Génova medieval que ha llegado a nuestros días. Con sus dos torreones, también era conocida como Puerta de San Andrés, porque se abría junto al Monasterio consagrado en honor a este santo.
Era la entrada principal a la ciudad del siglo XII y se abría a las murallas del Barbarossa, que era así como se conocían.