Desde la Piazzeta se contempla la silueta de esta iglesia y monasterio, ejemplo de la perfección clásica de su diseñador, Andrea Palladio.
Venecia es una de esas ciudades que hay que visitar, al menos, una vez en la vida. Todo es titánico y singular, como la basílica de San Marcos, llena de esculturas, pinturas y mosaicos. Los mercaderes que ganaban en los negocios debían "hacer un regalo" y embellecer aún más el edificio. Y así sucedió hasta el paroxismo.
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