La Capilla Sixtina, perteneciente al palacio Apostólico de la Ciudad del Vaticano, debe su popularidad a los frescos de su bóveda y al ábside donde se reproduce el Juicio Final, ambos pintados por Miguel Ángel entre 1508 y 1541. Este último fue un encargo del papa Pablo III y el tema fue extraído del Apocalipsis de San Juan. Tras su creación, algunos obispos lo consideraron una herejía ya que muchos de los personajes iban prácticamente desnudos.
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Una obra maestra lo es de cerca o de lejos, pero lo cierto es que en el arte, a veces, el tamaño sí importa. Cuando Miguel Ángel empezó a pintar la Capilla Sixtina, lo hacia desde tan cerca que al quitar momentáneamente el andamio desde donde estaba pintando para que el impaciente Julio II pudiera ver cómo avanzaban los trabajos, el genio se dio cuenta de que los episodios del diluvio universal y el de Noé eran demasiado pequeños para verlos desde abajo. Aunque el papa quedó realmente satisfecho. Así, que una vez reanudados los trabajos, los siguientes capítulos del Antiguo Testamento que quería tratar, lo hizo con la perspectiva en mente. El resto es historia.
ENLACES:
https://es.wikipedia.org/wiki/Capilla_Sixtina
https://www.traveler.es/viajes-urbanos/galerias/100-cosas-sobre-roma-que-deberias-saber/457
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